La historia se traslada a los Estados Unidos de principios del siglo XX. La familia Stahlbaum ha perdido su fortuna y Clara Marie recibe de su excéntrico padrino Drosselmeyer una única herencia: la muñeca del Cascanueces. A partir de ahí comienza un relato en el que la fantasía convive con tensiones familiares y sociales, dando al clásico una dimensión más íntima.
Breiner construye la obra desde el vocabulario del ballet clásico, con pas de deux, saltos, giros y elevaciones que acompañan los cambios emocionales de la protagonista. La escenografía y el vestuario completan esta reinterpretación con una estética de época.
La representación contará con orquesta en directo, que recuperará una partitura estrenada en 1892 y escenas musicales tan conocidas como la Danza del Hada de Azúcar y el Vals de las Flores.