El espacio reúne juegos de psicomotricidad y reflejos junto con diferentes retos de equilibrio: balanzas, zancos y cable invitan a poner a prueba la estabilidad. También habrá pelotas, mazas, platos chinos, diábolos, telas chinas y otros elementos vinculados a los malabares y las disciplinas circenses.
En lugar de seguir una actividad cerrada, cada participante podrá explorar los materiales a su manera y descubrir qué resulta fácil, qué exige paciencia y qué merece otro intento. Niños y adultos compartirán así un espacio alternativo donde el circo se aprende jugando.
Una propuesta lúdica y no competitiva en la que experimentar importa más que hacerlo perfecto.