Partiendo de una idea que Antoni Tàpies lanzó en 1967 —ese «juego de saber mirar»—, el ciclo propone desviar la atención, cambiar el foco, sospechar de lo que parece claro. Aquí la experimentación sonora no se entiende como un género, sino como una herramienta para ensanchar la percepción y desactivar filtros culturales que suelen pasar desapercibidos.
El museo se abre, literalmente, a otras formas de habitarlo. Se vuelve más poroso, menos previsible, dispuesto a acoger prácticas que no siempre encajan en los márgenes habituales. Lo cotidiano entra en escena, pero sin domesticar: se observa, se tensiona, se vuelve extraño.
A lo largo del año, distintas sesiones activan ese desplazamiento. Blanca Arias (21 de marzo) y Laura Llaneli (18 de abril) abren el recorrido, seguidas por Blanca Tolsá y Albert Tarrats (16 de mayo), Raquel G. Ibáñez (19 de junio) y Anna Irina Russell (19 de septiembre). El ciclo continúa con rae teitelbaum (17 de octubre), Mireia Molina Costa (21 de noviembre) y Ariadna Guiteras (12 de diciembre).