El espacio se articula en torno a barras pop-up de algunas de las mejores coctelerías del mundo, donde cada propuesta refleja una forma distinta de trabajar el producto, el origen y el desperdicio. A su alrededor, el ambiente se completa con street food, sesiones de DJ y un mercado centrado en iniciativas responsables.
Más allá de lo visible, el festival abre un espacio de intercambio. Ponencias, masterclasses y actividades plantean preguntas sobre el futuro de la coctelería, desde el impacto ambiental hasta las nuevas prácticas en la industria.
El resultado es un evento que combina disfrute y reflexión. Un lugar donde probar, aprender y observar cómo un oficio tradicional se adapta a un contexto que exige nuevas maneras de hacer.