En este nuevo directo, Morgan propone algo más que un concierto: construye un lugar propio, un hotel imaginario donde cada canción ocupa una habitación distinta. Las composiciones se abren, se estiran y respiran sobre el escenario, encontrando nuevas formas de emocionar y de dialogar con quienes escuchan. El pop-rock alternativo que define al grupo se mueve aquí con naturalidad entre la intimidad y la potencia, entre la delicadeza y el impulso eléctrico.
La gira de otoño-invierno confirma el momento creativo de una banda que ha sabido crecer sin perder cercanía. En Razzmatazz, Hotel Morgan se convierte en experiencia compartida: un espacio sonoro donde quedarse un rato más de lo previsto.