Con una propuesta artística que trasciende el concierto tradicional, el festival se consolida como una experiencia sensorial donde la arquitectura, la historia y la música dialogan. Cada concierto no solo revive repertorios olvidados, sino que también recupera espacios cargados de memoria y belleza.
La programación, interpretada por artistas de primer nivel, mantiene una línea clara: rigor, sensibilidad y apertura. Este año, ese diálogo se intensifica con tres estrenos —dos nacionales, de Héloïse Werner y Caroline Shaw, y uno mundial, de Tom Coult— que sitúan la tradición en un presente activo.
Llums d’Antiga no es solo un festival, es una celebración del patrimonio vivo que invita a mirar atrás para iluminar el presente. Una cita imprescindible para los amantes de la música con alma y de los espacios que respiran historia.