El grupo llega tras un año marcado por celebraciones y escenarios llenos, y vuelve a un lugar que conoce bien: será la décima vez que actúan en el Palau. Un dato que habla de una relación sostenida en el tiempo, construida concierto a concierto.
Sobre el escenario, su universo sigue intacto: historias cotidianas, ironía, melodías que se instalan con facilidad y letras que encuentran complicidad en quien escucha. Pero en esta ocasión, cada tema arrastra también el peso de lo vivido, de lo compartido durante estos veinte años.
Más que una conmemoración, el concierto se plantea como un punto de encuentro entre pasado y presente, entre quienes han seguido al grupo desde el inicio y quienes se han ido sumando por el camino. Un recorrido que confirma que algunas canciones no envejecen: simplemente cambian de significado.