La primera parte, a cargo de la Banda del Conservatorio bajo la dirección de Daniel Gómez, propone un recorrido que transita entre la intensidad y la evocación: desde el Adagio de Joaquín Rodrigo hasta la potencia de Marte de Holst y la carga simbólica de Finlandia de Sibelius.
En la segunda parte, la Orquesta Sinfónica, dirigida por Daniel Hurtado, junto a los Coros bajo la batuta de Marcel Ortega, despliega un contraste de carácter. La Rapsodia Húngara n.º 2 de Liszt introduce el virtuosismo y el dinamismo, mientras que el Salmo 42 de Mendelssohn abre un espacio más introspectivo, donde la voz y la orquesta dialogan.
Con entrada gratuita y reserva previa, el concierto no solo ofrece música en directo, sino también la oportunidad de asistir a un momento de transición: el paso de la formación al escenario profesional.
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