El espectáculo conecta dos etapas de su trayectoria: las canciones que marcaron sus inicios y las nuevas composiciones de un disco en el que comparte camino con artistas como Carlos Sadness o Álvaro Soler. Pero más allá del repertorio, el directo encuentra su personalidad en la forma de interpretarlo.
Alfred cambia de instrumento con naturalidad, pasando de la guitarra eléctrica al piano, del trombón a la acústica, construyendo un concierto que avanza con la sensación de estar cambiando constantemente de paisaje sin perder el hilo. Temas como Els teus ulls, Llamas en el cielo o Rumba catalana se transforman sobre el escenario y adquieren una energía distinta.
Más que una sucesión de canciones, el concierto propone un recorrido donde cada tema parece encontrar una forma nueva de ser contado.