La propuesta gira en torno a un ponche creado especialmente para la ocasión, una mezcla aromática de gin Bombay Sapphire infusionado en hibisco, cordial de pomelo, sirope de sándalo y té de jazmín, servido para compartir. La experiencia se completa con dos aperitivos a elegir, pensados para acompañar el cóctel y prolongar el momento entre sabores intensos y contrastes sutiles.
El espacio, inspirado en los antiguos clubes privados, envuelve la noche con una iluminación tenue y una atmósfera cálida que invita a quedarse. Más que una cena o un simple cóctel, la experiencia propone un paréntesis en medio de la ciudad, un lugar donde la celebración surge de la calma y la complicidad.
Una forma de vivir San Valentín desde la sencillez elegante, donde el protagonismo no está en el plan, sino en el momento compartido.