La propuesta combina lecturas breves de tarot, péndulo o cartomancia con una carta de autor inspirada en planetas, signos y elementos astrales. Cada cóctel tiene personalidad propia: algunos son intensos y especiados, otros cítricos, eléctricos o suaves, construidos para acompañar la atmósfera misteriosa del lugar más que para seguir recetas previsibles.
La experiencia puede completarse con los llamados «biquinis gourmet», versiones poco convencionales del clásico bocadillo, donde aparecen combinaciones como mortadela siciliana con pesto de pistacho, pulled pork o setas trufadas.
Más que una sesión de tarot o una simple coctelería temática, Alquimia crea un espacio donde la conversación, la curiosidad y el juego forman parte del plan. Un lugar pensado para quienes disfrutan dejándose llevar un rato por lo inexplicable, aunque sea solo mientras dura el hielo en el vaso.